jueves, 5 de octubre de 2017

3. Especie morfológica: Pariendo conejos

50 ideas breves para entender de paleobiología y evolución

Mary Toft dando a luz a conejos enfrente de cirujanos y parteras. Grabado elaborado por W. Hogarth, 1726.

Si alguna vez visitas Londres, hay un pequeño museo que sale de la ruta clásica de los turistas que definitivamente debes visitar. Se trata del Museo Grant de Zoología y Anatomía Comparada, sobre la calle Gower, al otro lado de University College London. Es una de las colecciones de historia natural más antigua y el único museo universitario de historia natural de Londres. Durante estos meses hay una exhibición sobre las Criaturas Ordinarias, o animales a los que estamos tan acostumbrados a ver que forman parte de nuestras rutinas de una u otra forma. La exhibición está orientada a mostrar cómo la interacción que las sociedades humanas han tenido con los ahora llamados animales domésticos ha moldeado nuestra civilización: desde nuestras religiones, nuestros hábitos alimenticios y nuestra comprensión del mundo.


Dentro de esta exhibición se encuentra el grabado mostrado en la portada de esta entrada. Mary Toft (1701-1763) fue una mujer inglesa de Surrey que se convirtió el centro de atención de Inglaterra por un engaño que orquestó y que culminó con la ruina de las carreras de varios prominentes cirujanos y médicos. En 1726, Mary Toft tuvo un aborto espontáneo, sin embargo ella aseguró que durante su embarazo ella había visto un conejo que la había impresionado de tal forma que había dado a luz a un conejo muerto. El cirujano local John Howard fue llamado a estudiar el caso y, tras convencerse de que la historia de Mary era real, llamó la atención de otros prominentes cirujanos. El asunto alcanzó tales proporciones que Mary fue trasladada a Londres para ser sujeta a investigación (con algunos cirujanos esperando a que ella confesara la verdad detrás de sus partos cuniculares). Mary continuó con el engaño de parir conejos hasta que fue descubierta en el engaño: un asistente de Mary le llevaba un conejo pequeño que ella metería por su vagina para después sacarlo mientras simulaba un parto. Ella y el cómplice fueron descubiertos mientras él llevaba el conejo al cuarto de Mary y fue entonces que ella se vio forzada a confesar. El caso terminó arruinando la vida de algunos de los cirujanos que habían encontrado explicaciones al caso de Mary, y desató un pánico en la comunidad médica que sentía que su profesión ahora era sujeta a burlas y al descrédito. El grabado de Hogarth fue una representación satírica de los hechos y fue parte de una serie que inmortalizó la historia de Mary Toft.


Muchos de los cirujanos involucrados en el caso habían puesto en tela de juicio que individuos de una especie solamente podrían dar a luz a individuos de la misma especie; para ellos, el caso de Mary Toft era prueba de ello. Sin embargo, la noción de especie es algo que ha existido desde las sociedades antiguas. En el Origen de las Especies, el mismo Darwin menciona esta característica del concepto al decir que "ninguna definición ha satisfecho a todos los naturalistas, sin embargo, cada naturalista sabe más o menos qué quiere decir cuando habla de especie". Muchos de los conceptos de especie que se utilizaron durante la Edad Moderna y el siglo XIX estaban basados en el concepto propuesto por el botánico inglés John Ray en 1686: "Ningún criterio más seguro para determinar especies se me ha ocurrido a mí que el de las características distinguibles que se perpetuan en propagación de la semilla. Así, no importa qué variaciones ocurran en los individuos o las especies, si estas vienen de la semilla de una y la misma planta, estas variaciones son accidentales y no son suficientes para distinguir a las especies... asimismo, los animales que difieren específicamente preservan su especie distintiva permanentemente; una especie nunca surge de la semilla de otra o viceversa".




Este es conocido como el primer concepto biológico de especie, que utilizaba como criterio delimitador la inmutabilidad de las especies: una especie no puede transformarse en otra. Este concepto dio origen al establecimiento de una jerarquía natural: la escala natural, desde las formas de vida inferiores hasta los seres humanos. Si bien esta escala tenía la característica de que cada categoría permanecía inmóvil en su posición, poco a poco se hacía posible que una categoría pudiera dar origen a otra (principalmente en las categorías más inferiores), para gradualmente dar idea al transformismo: la noción de que una especie puede transmutar gradualmente en otra. Esta idea daba cabida en la organización del mundo natural a la clasificación de los fósiles.




El uso del concepto de especie como una categoría donde podemos reconocer a los individuos que la componen mediante características físicas determinadas sigue siendo utilizado como punto de partida en todas las ramas de biología, pero es importante destacar que las limitantes de este concepto son tantas que cada rama utilizará la definición de especie que encaje dentro de su contexto de aplicación. A este concepto en particular se le conoce como el concepto morfológico de especie. Este es el primer concepto diferenciador al nivel de especie que se utiliza en paleontología: reconocer fósiles de diferentes especies solamente se hace posible a través de las características físicas preservadas.

Sin embargo, este concepto se usa con sus precauciones, ya que existen varios fenómenos que tienen que descartarse a la hora de declarar que un conjunto de características morfológicas (morfotipo) corresponde a una especie distintiva. El dimorfismo sexual, o las diferencias entre machos y hembras, puede inducir a la conclusión de que dos individuos de diferentes sexos pertenezcan a diferentes especies.

También tenemos el desarrollo: conforme los individuos de una especie crecen, algunos atributos físicos cambiarán de modo que los jóvenes se verán diferentes a los adultos. Esto se debe a que unas partes del cuerpo crezcan a un ritmo distinto al que crecen otras partes del cuerpo (alometría). Si una especie presentó dimorfismo sexual y alometría, entonces la cantidad de morfotipos incrementa.

Otras circunstancias que deben tenerse en cuenta son malformaciones, enfermedades, enanismo insular, entre otros fenómenos. Por estos motivos, para los paleobiólogos el concepto de especie es más utilizado como una unidad de medida o una hipótesis, que nos permite comparar los diferentes linajes que han existido a lo largo del tiempo geológico y rastrear la historia de la vida en la Tierra. Si la especie como tal es un parámetro o si representa una unidad mínima observable en la naturaleza es un tema de largo debate en todas las áreas de la biología.

En resumen, los dos conceptos discutidos en esta entrada son:
Concepto biológico. Miembros de una población que pueden, o que potencialmente podrían, cruzarse y producir descendencia fértil (Mayr, 1942).
Concepto morfológico. Miembros de una población que poseen ciertas características anatómicas que son heredables y que son distintivas cuando se comparan con especies similares. Este concepto puede aplicarse a los diferentes sexos y a los diferentes estadios de una especie (Darwin, 1859).

Serie de desarrollo de Triceratops horridus en el Museo de las Rocallosas en Bozeman, Montana. Tim Evanson, 2013