viernes, 14 de agosto de 2015

Oda al último ictiosaurio

Fósil de ictiosaurio montado en el Hintze Hall, del Museo de Historia Natural de Londres. Omar R. Regalado 2015.
Joseph Victor von Scheffel (1826-1886) fue un poeta y novelista alemán cuya vida dio un giro inesperado en 1854. Scheffel se había graduado en 1847 como un doctor en derecho y tuvo una posición oficial en la ciudad de Säckingen de 1848 a 1852, periodo en el que escribió su primer poema (El trompetista de Säckingen). Tras un viaje a Italia, Scheffel regresó en 1853 a Säckingen con sus padres, con miras a continuar con su carrera como abogado, hasta que en 1854 comenzó a tener una enfermedad de la vista que le obligaría a retirarse de la carrera y prepararse para una vida de docencia y escritura. Scheffel se convertiría en un prolífico escritor.
Uno de sus poemas, escrito en el año de 1854, se titula El Último Ictiosaurio, cuya traducción al inglés del alemán se encuentra en el blog de History of Geology, y que traduzco al español a continuación:

El Último Ictiosaurio (1854)

Un silbido entre los equisetos
sospechoso ilumina el mar;
ahí viene con lágrimas en los ojos
un Ictiosaurio nadando por allá.

Se lamenta la corrupción de los tiempos
pues alarmantes indicaciones
han sido ya detectadas
en los estratos de Lias.

El Plesiosaurio, un viejo amigo,
vive de la grasa de la tierra,
y asimismo el Pterodáctilo,
poco hace huyó de casa tras tanto que bebió.

El Iguanodon, todo un vago,
se volvió más descarado:
pues besó a la Señorita Ictiosauria
a la vista de toda la aristocracia.

"Imagino que aquí viene un desastre mundial,
¡y por ello esto no puede continuar!
¿Qué será después de Lias,
si tales cosas son hechas?"

Suspiró así el pobre Ictiosaurio,
su corazón demoronado como un risco gredoso,
y fue así que su último aliento
se esfumó con la marea sibilante.

Fue así que, en su última hora,
toda la clase dinosauria
cayó profundo en el periodo cretácico
y se extinguió, pues su tiempo había acabado.

Y si me preguntan quién me contó esto,
esta canción petrificada
la encontré en la hoja de una fósil palma
¡Adentro de un coprolito!

Este poema refleja muchas de las ideas que comenzaban a popularizarse sobre la historia pasada de la Tierra. Desde la noción de que los ictiosaurios, plesiosaurios y pterosaurios eran todos ellos dinosaurios (en el poema solamente se menciona uno: el iguanodonte), hasta las ideas europeas de que la historia del registro fósil hablaba de un progreso y decadencia, haciendo una analogía entre la "decadencia de la moral europea" (la vagancia, el alcoholismo, la glotonería y la desvergüenza) que se vivía en el siglo XIX y la gran extinción del Mesozoico. Todas las especies, salvo el iguanodonte, provienen de los hallazgos en Lyme Regis del Grupo Lias (pronunciado como *Laias), incluida la mención sorpresa del final, los coprolitos.

Estas concepciones venían de la cultura popular inglesa victoriana y permearon profundo en la consciencia colectiva europea de los siglos XIX y XX.

Reconstrucción de la Lyme Regis, titulada Duria Antiquior, realizada por Henry de la Beche.