martes, 21 de abril de 2015

La Guerra de los Huesos: Orígenes

Diagrama de Brontosaurus excelsus, realizado por Othniel Marsh en 1896. La cabeza pertenece a una especie de Camarasaurus.

Los dinosaurios sin duda comenzaron a impactar a la comunidad científica, pero no así a la cultura popular. En 1881 Owen había ayudado a crear el Museo de Historia Natural de Londres y complementaba así la exposición de estos animales al público. Los trabajos publicados llegaron al otro lado del Atlántico desde que Owen acuñara la palabra "dinosaurio" en 1842, hacia Estados Unidos, en donde surgió la famosa Guerra de los Huesos. 

Dos paleontólogos declararon una abierta rivalidad y competencia mutua por descubrir y describir el mayor número de dinosaurios cada uno. Edward Drinker Cope (de la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia) y Othniel Charles Marsh (del Museo de Historia Natural de Yale) utilizaron tanto su tiempo libre como sus casi ilimitados recursos para, entre 1877 y 1892, descubrir y describir 142 especies de dinosaurios entre los dos. Sus expediciones los llevaron a descubrir los yacimientos de fósiles más importantes de Estados Unidos en los estados de Colorado, Nebraska y Wyoming; la famosa guerra no fue solamente una competición de descubrimientos, sino de críticas y ataques con la intención de desgraciar la vida del otro. Durante el verano se dedicaban a excavar restos y durante el invierno estudiaban y publicaban sus resultados; si bien ambos tenían fósiles para estudiar una vida, su apetito los llevaba por más, lo que hacía que ambos cometieran errores que el otro era más que feliz en anotar. Por esa razón, actualmente solo 32 especies de las 142 que nombraron se consideran especies válidas.

Ambos terminaron arruinados al final de sus vidas tras su lucha de egos interminable, que vio su final hasta la muerte de Cope en 1897. Los últimos años de Cope fueron de una debilitación crónica por enfermedades y se vio obligado a vender parte de su colección de fósiles para subsistir. Marsh debió pedir a Yale un salario para poder sostenerse e hipotecar su residencia. Parte de su legado, además de sus importantes descubrimientos, fue el contagiar al público con la fascinación por los dinosaurios.


Dos mundos diferentes
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Othniel Charles Marsh (izq.) y Edward Cope (der.)

Edward Cope (1840-1897) fue un hijo de una familia acaudalada cuáquera que se dedicaba a la granja en Filadelfia. Othniel Marsh (1831-1899), por el contrario, era hijo de una familia pobre de la ciudad de Lockport, Nueva York, hasta que se mudó con su tío, el banquero y filántropo George Peabody.


Cope no se sintió atraído por la idea de convertirse en granjero, pero el ambiente en el que se crió fomentó su interés por el estudio de la naturaleza. La familia Cope vivía en una granja que hoy se encuentra en la periferia de Filadelfia y fue el hijo mayor de la pareja Alfred y Hanna Cope. Su madre murió cuando él tenía 3 años, aunque el evento no pareció afectarle a la posteridad, como atestigua su correspondencia, además de que encontró el rol de una madre en su madrastra Rebecca Biddle, posteriormente Rebecca Cope. Los Cope inculcaron en Edward el gusto por los museos, los zoológicos y los jardines, y le enseñaron a leer desde muy temprana edad.


Alfred intentó que Edward recibiera una educación semejante a la que él había recibido, por lo que a la edad de 9 años le envió a una escuela en la ciudad de Filadelfia, y a los 12 se encontraba estudiando en la Friend's Boarding School, localizada en el estado de Pensilvania. Esta escuela había sido fundada por la Sociedad de Amigos (Cuáqueros) y fue la principal artífice de la educación de Edward. La educación en la escuela era, por consiguiente, cara, de unos $500 anuales (el equivalente a unos $15,800 dólares actuales) y a pesar del esfuerzo que su padre realizaba por proveerle con la manutención y el pago de la escuela, Edward era capaz de manipular a su padre a través de la correspondencia para recibir más dinero. Para 1855 comenzó a forjarse su interés en la biología, a la que le dedicaba tiempo extra con la lectura de libros de historia natural y la visita a la Academia de Ciencias Naturales. Sin embargo, su actitud de niño consentido, su mala conducta y su pobre desempeño en la escuela convencieron a su padre de sacarlo de la escuela e intentar inculcarle una vida de granjero.


En 1858 Edward comenzó a combinar sus trabajos en la granja con trabajos de medio tiempo en la Academia de Ciencias Naturales como curador de las colecciones. Estos estudios lo llevaron a publicar por primera vez un trabajo científico en 1859. Con reticencia, Alfred accedió pagar los estudios de su hijo y posteriormente, Edward rentó su granja y utilizaba las ganancias de la misma para pagarse sus posteriores expediciones científicas.


Alfred terminó por pagar las clases de universidad de Edward, quien en 1861 ingresó a la Universidad de Pensilvania para estudiar Anatomía Comparada, donde quedó a la tutela de Joseph Leidy, uno de los más influyentes paleontólogos de la época. Durante su estancia en la Universidad de Pensilvania consiguió también un trabajo como herpetólogo asistente de Leidy. Ese mismo año publicó una revisión sobre la clasificación de la familia Salamandridae, y como miembro de la Academia de Ciencias Naturales pudo ver su trabajo publicado por la Sociedad Filosófica Americana. Tras el estallido de la Guerra Civil, Edward viajó a Europa entre 1863 y 1864 para visitar los museos y sociedades sobre las que había leído.


Othniel Marsh fue hijo de una familia de abolengo, de la que pueden rastrearse varias generaciones ininterrumpidas de familias inglesas hasta el año 1600. La familia Marsh, compuesta por John y Mary Marsh, vivía en la misma región que una familia Peabody, ambas relacionadas a generaciones pasadas. Del matrimonio Marsh, el padre de Othniel era Caleb, mientras que de la familia Peabody, era hija la madre de Othniel, Mary Peabody -en esta familia, Mary era una de los tres hijos de Judith Dodge Peabody, viuda-. Ambos se conocieron la Academia Bradford, localizada en Danvers, Massachusetts. Durante este periodo, la familia Peabody se mudó a una villa cercana, mientras que Mary y Caleb maduraron su relación al estadio de compromiso.


Caleb escribió al hermano de Judith Peabody, George, pidiendo la mano de su sobrina, asegurando que su padre mandaría dinero a él mientras forjaban un patrimonio del que vivir. George accedió a condición de darle a Mary exactamente la misma cantidad que el padre de Caleb. Tanto Caleb como Mary sintieron que su vida se encontraba en el nuevo país hacia el oeste, por lo que siguieron al hermano de Caleb, John, hacia Michigan. Al final, Caleb terminó por comprar una granja en Lockport, NuevaYork. El terreno comprendía 114 acres (0.4 hectáreas), con dos casas, tres graneros y un huerto, por la cantidad de $2,000 ($49,400 dólares actuales).


Mary y Caleb se casaron el 27 de abril de 1827, donde comenzaron una feliz vida de casados. Poco tiempo después, Mary perdió a su primer hijo al nacer, pero la pérdida se aligeró con la llegada de la primera hija, Mary Marsh, en agosto de 1829, y posteriormente de Othniel Marsh, en 1831. La familia continuó viviendo de buena manera hasta que en 1834 la madre de Othniel enfermó de cólera y murió en un intervalo de 14 horas. La muerte de su esposa devastó a Caleb, quien vendió la granja y regresó a Danvers. De vuelta en su pueblo natal se volvió a casar, con Mary Lattin -un nombre bastante común en la época- en 1836 y con quien comenzó nuevamente una familia. Othniel y Mary llevaron una relación cordial, pero nunca vio a su madrastra como una madre. En la depresión de 1837, Caleb perdió su empleo como zapatero y se vio obligado a regresar a Lockport con todo y su familia.


La crisis en la familia Marsh empeoró, pues para 1852 la familia se componía de seis hijos y hacía que los problemas financieros se volvieran recurrentes. Durante este periodo de inestabilidad, Othniel se volvió autodidacta y aunque solamente asistía a la escuela durante el invierno, para 1848 había conseguido entrar al Instituto Colegiado Wilson en la ciudad de Wilson, Nueva York, donde sobresalió en sus estudios más allá de lo satisfactorio. En 1850 consiguió un pequeño trabajo como profesor en Locksport, hasta que se aburrió de esto por los dolores de cabeza, y con el dinero que juntó logró volver al este, su preciado sueño por esos años y tras haber creado una zanja emocional con su padre Caleb. Estando en South Danvers, en el año 1851-1852, cumplía veinte años y se hacía acreedor a una de las propiedades de su madre, parte del arreglo que había hecho George Peabody anteriormente, y terminó asistiendo a la Academia Phillips en Andover, en Massachusetts. De dicha academia salió con todos los honores posibles en 1856.


Ese mismo año, Othniel escribió a su tío una carta de gratitud por la ayuda ofrecida y le solicitó su permiso para entrar a estudiar en la Universidad de Yale. Antes de ese momento, durante toda su estancia en Andover, nunca conoció a su tío. En junio de 1856 ambos se conocieron y Othniel fue tan de agrado para su tío George que en septiembre de ese mismo año Othniel ingresaba a Yale. Su paso por Yale fue menos brillante, mas no menos honorable, de donde se graduó en 1860, a la edad de 28 años. Entre 1861 y 1862, Othniel prosiguió sus estudios en mineralogía y geología en la Escuela Científica Sheffield de Yale y posteriormente consiguió el apoyo para emigrar hacia Berlín a estudiar paleontología y anatomía entre 1862 y 1865.


La cabeza en el extremo equivocado


Fue en el año de 1864 cuando Othniel conoció a Edward. Si bien pasaron un buen tiempo juntos y entablaron el comienzo de una amistad, sus personalidades dispares les encaminaron hacia una relación que se hacía tumultuosa. Incluso desde su perspectiva académica eran radicalmente diferentes.


Edward Cope consideraba que el registro fósil claramente evidenciaba que los organismos respondían a su entorno y eran capaces de adaptarse a él por la influencia del ambiente sobre ellos. De ese modo, las especies podían adquirir características nuevas que les permitieran sobrevivir al ambiente. Para Othniel Marsh, por el contrario, la postura de Darwin sobre la selección natural explicaba a la perfección el registro fósil, una sucesión de eventos aseguraba cambios en los ambientes de los animales y las variedades mejor adaptadas a dichos cambios sobrevivían, produciendo que las especies evolucionaran sin tener que dirigir ellas este proceso.


Su amistad se vio envuelta en el prejuicio constante, pues tanto como Cope como Marsh se hacían menos mutuamente. Cope, por ejemplo, no podía sino reparar en el origen humilde del que provenía Marsh y en cómo eso se refleja en su modo de comportarse y expresarse, no los que se esperarían de un caballero; mientras que Marsh encontraba difícil tomar enserio a Cope en el aspecto académico y no considerándolo un igual.


Ese mismo año, Cope regresaba a Estados Unidos para ocupar su posición como profesor en zoología en el Colegio Haverford y se unió a las expediciones del geólogo Ferdinand Hayden en el oeste del país. Marsh regresaría a su país en 1866, para iniciar su carrera como profesor de paleontología de vertebrados en la Universidad de Yale. Inició también a persuadir a su tío George de crear un museo de historia natural en la universidad, a lo que George terminó accediendo y fundó el Museo Peabody de Historia Natural, colocando a Othniel a la cabeza del mismo. En 1869 muere George Peabody y deja a Marsh con una herencia que le aseguró su futuro.


Entre 1866 y 1869 la amistad entre Edward y Othniel se convirtió en rivalidad, entre ellos por un incidente en una cantera donde Joseph Leidy había descrito en 1858 al primer dinosaurio en América, Hadrosaurus foulkii. Leidy había acudido el yacimiento fósil en una cantera en Haddonfield, Nueva Jersey en 1858, descubierto por William Parker Foulke, un cuáquero polímata, y había iniciado la descripción del hallazgo; sin embargo, la Guerra Civil le obligó a retrasar su publicación hasta 1866. En una visita que Cope y Marsh realizaron al yacimiento, Marsh sugirió -mediante un soborno- a los operadores de la cantera que a partir de ese momento le informaran a él de los hallazgos que se reportaran antes que a Cope.


Evidentemente, el acto fue tomado como una afrenta y en los trabajos subsecuentes que publicaban se aseguraban de desacreditarse mutuamente. En los siguientes dos años, la amistad convertida en rivalidad se deterioró al punto de la enemistad acérrima. La declaración de guerra iniciaría en 1869, cuando Marsh, más versado en los estudios de vertebrados y la comparación de los mismos, apuntó que la reconstrucción que Cope ofrecía de un reptil marino, un plesiosaurio que Cope nombró Elasmosaurus platyrus estaba tan pésimamente reconstruido que la cabeza del animal estaba al final de lo que se suponía era su cola, mientras que la larga "cola" era en realidad su cuello. Este error, garrafal en un académico, dio un campo abierto a Marsh para humillar a Cope en cuantas ocasiones pudo. Se daba por iniciada la "Guerra de los Huesos".



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Reconstrucción de un Elasmosaurus platyrus, mostrando la cabeza en el extremo equivocado, realizada por Cope (1869).